Experimentados priístas mexiquenses, realizan un movimiento democrático dentro del PRI
- identidadnoticias
- 31 ene 2025
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POSICIONAMIENTO POLÍTICO: Queridos compañeros retomando ideas, me permito hacer una propuesta:

PARA QUIEN LO EXPRESE AUTOCRITICO Y PROPOSITIVO.
A nombre de miles de militantes como priistas venimos a manifestar nuestra inconformidad por la forma autoritaria, atropellada y sin escrúpulos como fue elegida la dirigencia del
PRI en el Estado de México.
En nuestra circunstancia la Asamblea de Consejeros Políticos, ya no es un método incluyente y representativo; que garantice y fortalezca la idea del federalismo partidista, al disponer de un trato inequitativo en la representación política que no fortalece la unidad interna.
Con cualquier método resulta indispensable hacer mucha política, dialogar y conciliar posturas para lograr el consenso. Por ello, advertimos que era necesario tomar en cuenta a la militancia, sacudirla, pedir su opinión. Una elección abierta a los militantes, además de dar movimiento al partido, hubiera otorgado legitimidad a su elección.
A nombre de este grupo plural, expreso las siguientes reflexiones sobre nuestro partido y sus circunstancias.

El Partido Revolucionario Institucional fue por muchos años, un partido de ideas, de compromisos sociales y, también, legítimamente de intereses de grupo, mismos que moderamos y consensamos a través de lo que llamamos oficio político. A nivel mundial, el Revolucionario Institucional ha sido el partido gobernante que más años duró en el poder presidencial, porque equilibró estos factores.
El PRI, con pericia, supo leer los sentimientos de la Nación y la representó mayoritariamente. Eran los tiempos cuando prevalecieron los ideales y los compromisos sociales sobre cualquier otro interés. Vinieron los años de la apertura política y económica y, con ellos, el correr del tiempo mexicano se aceleró. Nuestra sociedad permanentemente está cambiando a ese ritmo, mientras que el compás de nuestro partido quedó rezagado.
Hoy en día, los electores son muy exigentes, conocen el poder de su voto y lo ejercen a favor de las mejores propuestas y en contra de los malos gobiernos y ahora de las malas dirigencias. Esta naturaleza del votante mexicano le hace bien a nuestro sistema de partidos, porque pone el umbral de satisfacción ciudadana, en una posición cada vez más alta, obligando a los partidos a ser cada día mejores.
En estas condiciones, tenemos frente a nosotros el deber de renovar al Partido Revolucionario Institucional. Queremos reconstruirlo a partir del reconocimiento y del combate de nuestros errores. Decir que estamos mal o muy mal, ya es un lugar común. Autocríticamente, me reclamo y les reclamo, que al menos en los últimos años de crisis partidista, no hayamos entendido los sentimientos de la nación; que elección, tras elección, nos vienen reiterando los motivos de su desconfianza.
Nuestro pueblo, nos mira con ojos legítimamente críticos, como un partido corrupto y encubridor, sumergido en sus propios intereses, convenenciero porque sólo acudimos a ella cuando necesitamos su voto con urgencia.

Más aún, como clase política hemos desmotivado e irritado a nuestra militancia, militancia que advierte a sus dirigentes indiferentes a sus necesidades. Todos estos factores, han costado y siguen costando al PRI, pérdidas de representación popular, de gobiernos municipales, estatales y, por segunda vez consecutiva, en esta nueva etapa la pérdida de la presidencia de la república.
Muchas veces queremos remediar nuestros males buscando fórmulas sofisticadas, cuando durante años la gente nos ha señalado tres mandamientos elementales: Estar del lado de gente; decir la verdad, y cumplir la palabra.
Hoy, este grupo de mexiquenses cuestionamos, la forma autoritaria, atropellada, con prisa y absurda, en la que fue electa la dirigencia del PRI en el Gran Estado de México, la militancia tenia y tiene el derecho de examinar a todos quienes con derecho pretendían dirigir al Partido sí, pero en una elección abierta, para analizar todos sus ángulos: sus ideas, sus propuestas, sus motivaciones, y su trayectoria personal. Tan importante es saber a dónde quieren llevar al PRI, como de dónde vienen; hay que sopesar los aciertos y yerros que le han sumado. No podemos seguir viviendo, pasando de cargo en cargo, sin aportar prestigio al partido.
La dirigencia no es un cheque al portador, ni plataforma para el lucimiento personal. Queremos una dirigencia que se desgaste en resolver los grandes problemas del partido y evitar una dirigencia de mera pose, en aras de proyectar ilusiones futuras, aún a costa de sumergir más al partido. Nos urge una dirigencia que represente la unidad de acción del PRI y encabece el esfuerzo de todos los priístas para reconciliarnos la gente.
Los aquí presentes, hemos encontrado la expresión federalizada de un partido nacional. Hemos escuchado los diferentes temas que deben perfilar a un partido renovado, mismos que me permito sintetizar en diez puntos:
Uno: Queremos un partido cuyo distintivo sea anteponer a la militancia por encima de cualquier otro interés.
Dos: Queremos un partido con reglas claras, rechazamos las reglas impuestas por una dirigencia autoritaria, queremos un partido deliberativo al interior y con unidad de acción hacia fuera. Rechazamos la unidad silenciosa o estática; la queremos fundada en la crítica, la propuesta y el convencimiento de la mayoría.

Tres: Rechazamos un partido de unos cuantos. Queremos un partido cercano a la gente. Ser priísta es una responsabilidad muy grande y significa estar siempre del lado de la gente, ponerse en sus zapatos, conocer y representar sus anhelos, buscar la justicia social y luchar contra cualquier forma de injusticia donde quiera que se presente.
Cuatro: Queremos un partido justo. Que reconozca a sus militantes de a pie, dándoles motivos de identidad y orgullo; un partido que también señale a quienes con sus actos le añaden desprestigio.
Cinco: Queremos un partido renovado de acuerdo a la realidad social del país.
Seis: Queremos un partido con claridad ideológica y propuestas concretas, que le aporte al país una vía conciliadora, fundada en la argumentación responsable y respetuosa, incluso, con los que piensan distinto.
Siete: Queremos un partido con una estructura operativa profesionalizada y eficiente; un partido con principios, programas y normas sencillas que le devuelva realmente lo básico y comprensible a sus documentos.
Ocho: Queremos un partido con credibilidad; que haga lo que diga.
Nueve: Queremos un partido vigilante de sus gobiernos y representantes populares; un partido cuya relación con los otros partidos tenga como principio la colaboración fundada en todo lo que beneficie al pueblo y, evite a toda costa, ser comparsa u obstáculo sistemático.
Y de manera muy especial:
Diez: Queremos un partido sensato, incluyente, solidario con la militancia y con sus representantes populares incluidos aquellos en donde no somos gobierno.

Esto es parte de la renovación que estamos obligados a realizar para aspirar a ser una alternativa electoral en nuestro amado Estado de México
Esta expresión dará inicio a una reflexión estatal, que convoque a todos los priistas que puedan aportar una visión distinta y esta será la ruta:
125 reuniones municipales incluidas las distritales cuando la composición incluya más de un distrito local.
18 reuniones regionales
1 Gran Asamblea Estatal
Llegaremos a conclusiones aportadas desde la militancia, el consenso de la mismas habrá de tomar las determinaciones que den cause a una expresión política genuina.
Nos declaramos cien por ciento priistas!! Y esta es la información: https://oem.com.mx/la-prensa/metropoli/nace-en-edomex-corriente-critica-de-priistas-que-busca-renovar-al-partido-21450962





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